Dirigir es cosa de niños 2
Escrito por Administrator
Viernes, 31 de Octubre de 2014 15:45
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Como hemos visto hasta ahora, hay muchas cosas que aprendimos de niños y que deberíamos utilizar para dirigir proyectos. Aquí otras reglas más…

 

 

 

DECIDIR QUÉ DETERMINA LA FINALIZACIÓN DEL JUEGO

Establecer cómo terminaba el juego y que todos estuviésemos informados siempre era importante. ¿Jugamos por un tiempo determinado, o jugamos a marcar goles y el equipo que llega primero a los puntos establecidos gana?

Cuando establecemos cómo termina el juego, estamos estableciendo metas y expectativas y se acuerdan los criterios de aceptación. Tanto niños como adultos necesitamos conocer cuál es la meta y lo que podemos esperar al alcanzarla. En muchos proyectos realmente nunca se conoce la meta (o esta se olvida muy pronto). Sin meta no hay enfoque, y sin enfoque no hay victoria. Si establecemos una meta y cómo sabremos cuando la hemos alcanzado, nos permite decidir si queremos o no jugar el juego, es decir participar o tomar la responsabilidad de un proyecto.

Es crucial que tanto el equipo del proyecto como clientes principales no solo conozcan, sino que acuerden lo qué la palabra "realizado" significa.

 

SE AMABLE

A nuestros hijos siempre les decimos “Se amable, no seas grosero”, y cuando jugamos nuestro juego de adultos llamado “trabajo” olvidamos lo que predicamos.

Cuando las personas se tratan entre sí  de manera "agradable", tanto juegos como proyectos tienen pocos problemas y discusiones. Esto hace las cosas más divertidas, y cuando la gente nos divertimos estamos más dispuestos a jugar con entusiasmo, ganas, y con más pasión para ganar.

Recordemos, los proyectos no tienen éxito o fracasan por sí solos; somos las personas las que hacemos que los proyectos sean exitosos o fracasen.

¿Quieres poner una piedra más en los cimientos del éxito de tu proyecto o empresa? Sólo sé amable.

 

 

 

MIRA A AMBOS LADOS DE LA CALLE ANTES DE CRUZAR POR LA PELOTA

A nuestros niños siempre les recomendamos que miren bien y hasta dos veces hacia ambos lados de la calle antes de cruzarla!

De niños, corríamos tras la pelota y cruzábamos la calle sin detenernos a mirar hacia ambos lados porque estábamos muy concentrados en nuestra pequeña tarea que era ir por la pelota. Muchas veces tuvimos suerte y el juego continuaba, pero… y si no hubiésemos tenido suerte…? El juego habría terminado repentinamente (¡y todo por una pelota!).

En nuestros proyectos de adultos, muchas veces olvidamos dedicar un poco de tiempo para pensar en los posibles escenarios o resultados de nuestras decisiones o alternativas de solución, y creemos que las cosas avanzarán sin problemas. Nos enfocamos tanto en el hacer, que a menudo olvidamos cuál es la meta en realidad del juego. ¿Cuál es la meta en realidad, ejecutar el proyecto o crear un producto que le de valor a la organización?

 

En nuestra siguiente entrega, conoce qué otras prácticas aprendimos de niños y que deberíamos utilizar en nuestros proyectos!

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